Hay dos tipos de mártires en este mundo: los que sufren de una falta de vida y los que sufren de una superabundancia de vida. Yo siempre me coloco en esta última categoría. Si reflexionas, la conducta y la actividad de los humanos no son muy diferentes del comportamiento animal. Las tecnologías y trabajos más avanzados nos llevan, cuando mucho, al nivel del superchimpancé. De hecho, la brecha entre, digamos, Platón o Nietzsche y el humano promedio es mayor que la brecha que hay entre este y el chimpancé. Ser un espíritu verdadero, un verdadero artista, un santo, un filósofo, rara vez se logra. ¿Por qué son tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, sino de estancamiento eterno? No se han desarrollado mejores valores. Los griegos, hace 3 mil años, estaban tan avanzados como nosotros. ¿Qué evita que la gente logre siquiera alcanzar su verdadero potencial? La respuesta a eso puede estar en la siguiente pregunta: ¿Cuál es la característica humana...