La frase "Sapere Aude" viene del latín y significa "Atrévete a saber" o "Atrévete a pensar". Su origen se remonta al poeta romano Horacio, quien la utilizó en su Epístola a Lolio donde escribió: "Dimidium facti, qui coepit, habet; sapere aude, incipe" ("Quien ha comenzado, ha hecho la mitad; atrévete a saber, empieza").
Más adelante se popularizó durante la Ilustración gracias al filósofo alemán Immanuel Kant, quien la usó como lema en su breve ensayo "¿Qué es la Ilustración?" (1784). En su ensayo, Kant describe la Ilustración como "la salida del hombre de su minoría de edad", refiriéndose a la capacidad de pensar por uno mismo.
Kant dice que lo más fácil es que alguien piense por nosotros, nos diga que hacer, tal como un menor de edad. Mucha gente opta por ello por pereza y cobardía. Para salir de ahí se requiere decisión y ánimo.
Luego, Kant hace una distinción entre el uso público y el uso privado de la razón. El uso privado se refiere al que uno realiza en su rol profesional o institucional. Un sacerdote, por ejemplo, está obligado a enseñar a los feligreses según el símbolo de la Iglesia a que sirve, puesto que ha sido admitido en ella con esa condición. Pero como docto, tiene plena libertad, y hasta la misión, de comunicar al público sus ideas — cuidadosamente examinadas y bien intencionadas — acerca de los defectos de ese símbolo.
Kant critica la imposición de dogmas religiosos y la falta de libertad de conciencia. Señala que la religión y el Estado no deben impedir el desarrollo del pensamiento crítico y la razón.

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