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Hijos sustitutos

Algunos padres que sufren la amarga experiencia de perder a un hijo recién nacido o de pocos años de edad toman la decisión de tener otro, casi de inmediato, como un intento de reemplazar al anterior. Algunos incluso le vuelven a dar el nombre del niño muerto. Un caso frecuente es la muerte del primogénito, que por diversas razones a veces no se logra o nace con problemas. 

Respecto a esta situación, el libro 100 lecciones de neurociencia de Eduardo Calixto aporta algunas anotaciones interesantes. Afirma: "Desde la perspectiva psicológica, un proceso de sustitución; el hermano toma el lugar, la ocupación es importante cuando el primogénito fallece, ya que éste otorgó cambios neuroanatómicos en la madre". Es común que los padres vean en el nuevo hijo la ocasión para eximir culpas y dolor previo.

¿Qué efectos puede tener esto en el hijo sustituto? El libro contunúa: "el hijo sustituto lucha también contra la culpabilidad ajena a él, esto puede llegar a un punto terrible: pensar que se vive la vida de otro y por consecuencia debe también ser culpable de ocupar un lugar que no le corresponder; si el hermano viviera, él no estaría ahí y en consecuencia no hay razón de su existencia".

Ser consciente de estos efectos puede ayudar a los padres a tomar mejores decisiones que no afecten negativamente el desarrollo de sus hijos.


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