De todos los talentos conferidos al hombre ninguno es más precioso que el don de la oratoria. Aquel que disfruta de este, ejerce un poder más duradero que el de un gran rey.
La filosofía no es para entender el mundo, es para entenderse uno mismo.
La filosofía no es para entender el mundo, es para entenderse uno mismo.
De todos los talentos conferidos al hombre ninguno es más precioso que el don de la oratoria. Aquel que disfruta de este, ejerce un poder más duradero que el de un gran rey.
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