Esta sería la suerte del hombre, si fuese únicamente un animal cognoscente; la verdad lo empujaría a la desesperación y a la aniquilación; la verdad de estar condenado eternamente a la no-verdad. Al hombre, sin embargo, sólo le conviene la fe en la verdad que se puede alcanzar, la fe en la ilusión a la que se acerca confiado. ¿No vive en realidad mediante un continuo ser engañado?, ¿no le oculta la naturaleza la mayor parte de las cosas, más aún, lo que precisamente le es más cercano, por ejemplo, su propio cuerpo, del que solamente tiene una «conciencia» engañosa? Está encerrado en esta conciencia, y la naturaleza tiró la llave. ¡Ay de la funesta curiosidad del filósofo que desde el recinto de la conciencia quiera mirar un momento a través de una rendija hacia fuera y hacia abajo! Quizás tendrá entonces el presentimiento de cómo el hombre descansa sobre lo voraz, lo insaciable, lo repugnante, lo despiadado, lo homicida, en la indiferencia de su ignorancia, montado en sueños, por así decirlo, sobre los lomos de un tigre.
- Sobre el pathos de la verdad (1872), Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844 - 1900), filósofo, poeta, compositor musical y filólogo alemán.
Este escrito antecede a Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y por tanto bosqueja algunas ideas que encontraremos en dicho ensayo.
El texto refleja la tensión y el contraste que Nietzsche plantea entre la racionalidad del filósofo y la vitalidad del artista. Sobre el pathos de la verdad es la tragedia del filósofo, cuya más sublime pasión no escapa del engaño.
En su conclusión, el arte pide que se deje al hombre montado en los lomos del tigre, es decir en su sueños, mientras que el filósofo pide despertarle y mientras lo hace se hunde en un sueño o engaño más profundo. "El arte es más poderoso que el conocimiento, porque él quiere la vida, mientras que el conocimiento alcanza como última meta sólo —la aniquilación".
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